viernes, 27 de abril de 2012

SANANDO MI ALMA


Llegó la mañana del domingo 8 de abril de 2012, pintaba para ser un buen día porque así lo decidí, la verdad es que cada quien se encarga de tener un buen o mal rato en su vida, todo depende de los pensamientos de uno mismo.

Ya había transcurrido la semana de vacaciones y durante ésta había estado pensando en mí y meditando acerca de qué es lo que en verdad quiero en mi vida. Desperté esa mañana entre 7:30 y 8:00  a.m. después de haber dormido muchas horas sin haber soñado nada interesante o diferente. Me levanté pensando en Jorge quien me hizo recordar la relación que habíamos tenido hace algunos años, pero que yo no había querido sacar simplemente porque estaba aferrada a él, a pesar del tiempo todavía seguíamos hablando estábamos en contacto no muy frecuente pero intenso, además no me permitía estar con alguien más por el simple hecho de querer regresar con él (capricho), pero la verdad es que sólo quería hacerlo para dejarlo (tontería) ya que al final la más herida iba a ser yo y si salía con alguien más quería que me viera con esa persona pero para darle celos, demostrar que no me hacía falta y me encontraba bien sin él.
En fin, me quedaban horas para disfrutar el último día de vacaciones y la verdad acordarme de Jorge no parecía bueno para mí porque en lugar de sentirme muy feliz en el momento de levantarme y recordarlo como la primera cosa que pensé hizo que me sintiera triste e infeliz. Pero no valía la pena porque en menos de cinco minutos por el simple hecho de pensarlo, derrumbó mi mundo ya que sólo he hecho que él lo pueda modificar cuando estamos juntos, hablamos o lo recuerdo, pero me dije a mi misma esa relación pasada no vale la pena estás lista para hacer a alguien feliz, ante todo primero debía de saber porque me amo y la razón de mi felicidad, sólo así podré enamorarme.
Volví a acordarme de los siete días que estuve pensando en mi vida, en los cuales me rencontré conmigo, mi alma se sentía aliviada porque podía sentir un poco de paz, me quité un gran peso de encima ya que después de haber llorado pude entender que entre él y yo no volvería haber nada, ni una amistad porque no me haría bien.
Había pensado tantas cosas en un lapso menor a diez minutos, fui a desayunar a la cocina con mis papás ellos me esperaban para comer huevos con jamón y salsa, fruta, y jugo o leche. En ese lapso durante una hora estuvimos platicando, la verdad no les conté lo que había pensado al despertarme, se los oculté y pude fingir tan bien que me veía normal como si nada hubiera pasado.
Más tarde como a las diez me cambié de ropa me vestí completamente de azul ya que son los colores del Puebla, y como nada interesante había hecho durante las vacaciones decidí que ese sería el tema de mi crónica el partido, aunque no es el equipo al que le voy, tenía que apoyarlos o sino a los diablos rojos del Toluca; pero casi no sé de ellos. Después me fui a cepillar los dientes, decidí no bañarme porque sabía que en el estadio iba a sudar, habría  mucha gente y también calor estaría infernal, sería mejor al regresar del estadio porque me serviría para relajarme.
Salí de mi casa con mi papá rumbo al estadio, tardamos en llegar casi media hora ya que la mayoría de las calles aledañas al Cuauhtémoc  están cerradas por el puente que construyen para el metrobus  que servirá para agilizar el tránsito de la ciudad, aunque ese día no sirvió de nada ya que demoramos porque tuvimos que buscar atajos.
Al llegar dejamos estacionado el carro a una cuadra del estadio, caminamos a la taquilla para comprar los boletos, la fila era aproximadamente de 50 personas pero pasabas rápido, aunque tuvimos suerte porque había un señor que estaba vendiendo dos boletos ya que sus acompañantes no irían así que mi papá decidió comprarlos y entramos como a las 11 hrs. después de la revisión que te hacen para que no introduzcas armas, navajas y ¡maquillaje!.
Escogimos un lugar donde se pudiera ver bien el partido intermedio atrás de la portería pero no cerca de la porra del Puebla porque siempre se alocan gritando, empujándose, aventando comida y desvistiéndose.
A las 11:30 a.m. ya sentados en el concreto, vimos el momento en que salió el Mostro Álvarez a calentar, quien es portero del equipo de casa el Puebla F.C..La porra comenzó aplaudir y alborotarse, diez minutos después salieron sus compañeros de equipo. Por supuesto pasó lo mismo pero duró más tiempo, los diablos también hicieron aparición aunque no hubo tanto festejo la porra del Cuauhtémoc les silbó y sus aficionados aplaudieron obviamente.
Regresaron al vestidor al cinco para las doce a platicar la estrategia del partido y cambiarse para ponerse su uniforme, a medio día salieron ambos equipos y comenzó el partido.
Cuando  inició el encuentro Toluca demostró ser superior ya que el Puebla no daba una y solo perseguía a sus adversarios, poco a poco transcurría el partido la gente gritaba de emoción para animar a su equipo pero no llegaba el preciado gol, fue así que en minuto 31 Aureliano Torres jugador de los diablos aprovechó una serie de rebotes en el área y con un zurdazo  envió el balón al fondo de la portería.
Llegó el medio tiempo y las cosas seguían igual la franja no hizo nada, durante el descanso mi papá compró refrescos y papas para comer en lo que comenzaban los 45 minutos restantes.
Al iniciar la segunda mitad el Puebla comenzó atacar más se veía con más ánimo de ganar, el Toluca también tuvo sus oportunidades, pero no concretaba nada, al minuto 51 DaMarcus Beasley  con disparo potente empató el marcador, la gente en el estadio estaba feliz por ver que su equipo no se rendía.
La franja a seis minutos del final con Brayan Martínez quien metió servicio al área para que el Gansito la rematara en la casa de Talavera. Ya terminando el partido los diablos rojos se comenzaron a desesperar, expulsaron a uno de sus jugadores Néstor Calderón en el minuto 91 ya que tuvo una fricción con Salinas.
Terminó el partido y el Puebla después de medio de año de no ganar en casa lo hizo de nuevo quedando con 15 puntos y en el lugar 11 de la tabla general. Para la mala suerte del Toluca se quedaron con 18 puntos en la tabla general y esto reduce la posibilidad de que estén el la liguilla. La afición se quedó en el estadio y no paraba de festejar porque su equipo había ganado, muchos estaban llorando de felicidad.
Fue así como pasé la mañana terminando de sanar mi alma encontrándome conmigo misma y yendo al estadio a ver ganar al Puebla, porque la vida es así algunas cosas están en nuestras manos otras simplemente no son para nosotros. Lo importante es no darse por vencido.

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